
Desde sus inicios ha iniciado una cruzada particular para recuperar la esencia de la música soul, mantenerse fiel a sus raíces poderosas y profundas, aunque desde una perspectiva más moderna y actual. Para ello cuenta con una de las mejores voces del panorama actual, siempre empapada de emoción, con esos gruñidos suyos tan característicos. Cuando una cantante es buena -muy, muy buena- no necesita recurrir a trucos de estudio y/o productores de renombre para firmar un buen trabajo. Y eso es lo que sucede con My Soul. Ahora en Stax, el hogar de Mavis Staples (una de sus inspiraciones más evidente), Leela se encuentra en un entorno ideal. No figuran famosos colaboradores o elementos llamativos, pero el conjunto del material es sólido, respaldada por instrumentos en vivo, más equilibrado entre los sonidos antiguos y contemporáneos, y ella suena más a gusto con su voz que en su fallido disco de versiones anterior, Let's Do It Again.
A semejanza de la voz de Leela, el disco resulta a veces áspero, en ocasiones más dulce, pero siempre profundamente satisfactorio, como la buena cocina sureña. Todo eso está muy bien, pero en mi opinión el disco adolece finalmente de dos grandes problemas. Por una parte, la mediocridad de algunos temas, sólo solventada en parte por el inmenso talento vocal de la artista; por otro lado, creo que no ha encontrado aún esa fórmula idónea para actualizar adecuadamente el sonido soul de siempre. Quizás sea demasiado exigente con ella, pero tiene potencial suficiente para hacer discos memorables, el último aún siendo notable no es todo lo brillante que espero de ella.
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