El pasado 1 de Julio se cumplieron ya seis años desde que nos dejara para siempre este magnífico intérprete con solo 54 años, sin discusión, una de las mejores voces de la música negra de los últimos 30 años. A modo de pequeño homenaje le quiero recordar en esta soberbia versión del tema que compusiera allá por 1954 Joe Scott y que literalmente me deja sin palabras cada vez que lo escucho, y es que me impresiona ciertamente en cada registro.
Acompañado de grandes músicos de estudio, el baladista de mayor éxito de su generación nos regala una vez más una sesión con su voz sedosa y, a la vez fuerte, de tenor, muy próxima a la perfección cuya potencia aumentaba de manera característica en los crescendos y que se decía -siempre exagerando- hacía desmayar a las mujeres rendidas ante su propuesta romántica, lo que algunos denominaban, no sin cierto desprecio, "soul para mujeres", a buen seguro música de fondo para el romance de muchas parejas. A pesar de considerarme un romántico incorregible debo confesar que su estilo siempre me pareció demasiado sofisticado y edulcorado, al grado de llegar a ser por momentos empalagoso y repetitivo (slow jam es un apelativo muy apropiado). En fin, siempre pensé que sus portentosas cualidades vocales podrían haber sido también aprovechadas en otras propuestas. No obstante, gracias Luther por tantos y tan buenos momentos.
