Por fin, ya se ha editado el esperado disco de debut de este londinense, uno de los artistas británicos al que se le atribuye un mayor potencial en el futuro. Con el inestimable apoyo de la maquinaria publicitaria de la BBC este apacible joven nos propone un sonido folk/soul acústico, ese tipo de música introspectiva y sensible, cálida y discreta, con un soplo de psicodelia que no destaca precisamente por su originalidad (Bill Whiters o Terry Callier podrían ser referencia obligada), pero que está atravesada por una fe y sinceridad que convence a quienes han mostrado sus reservas.
Y es que la fe no es una cuestión menor en la vida del artista, una persona que da la sensación de estar siempre de peregrinación, a la búsqueda de algo, sólo él sabe qué... Bajo la producción de Paul Butler se asoman tenues influencias del gospel, blues entre el sonido inofensivo que ante todo es una espiral que pasa por el folk, el soul y el jazz esotérico instaladas en la voz y la guitarra de Kiwanuka. Seguro será del agrado para los fans del soul más dulce, acústico, nostálgico y melancólico. Toda una notable declaración de intenciones para un álbum de debut. Aunque se presentó ante el público en el año 2011 bajo la forma de Eps, parece que 2012 va a ser realmente su año.

