Calvin Richardson: The Wait Is Over


Parece que este año 2008 va a estar marcado por las reapariciones. Una de ellas es la del cantante de R&B/soul de North Carolina, Calvin Richardson. Han pasado ya casi 5 años desde la publicación del que fuera su segundo disco, 2:35 PM (Hollywood Records), que incluía su hit "Keep On Pushin", aunque quizás mucha gente le recuerde por su candidatura a los premios Grammy por su gran dueto junto a Angie Stone en la canción "More Than A Woman" (2002).

La espera ha terminado, ha vuelto bajo el sello Shanachie Records con su tercer álbum de estudio titulado When Love Comes. Como en sus anteriores trabajos, Calvin pretende abrazar las fuentes del soul más clásico, en esta ocasión recuperando y actualizando el sonido Curtis Mayfield o Betty Wright y para ello ha producido y escrito todos los temas del disco.Quisiera destacar la calidad y variedad de temas que incorporan las letras de las canciones. Tracks como "Fire In The Attick", "Nobody's Gonna Love You" o "When Loves Comes" son clásicos himnos de amor; otras transmiten mensajes más sutiles, personales y comprometidos como "Daddy To My Kids", "She's Hurtin'" o su primer single "Sang No More" éste último muy en el estilo doo-wop de los años cincuenta.

A la diversidad lírica se la añade la variedad de texturas musicales y ritmos que nos acompañan a lo largo del disco, el rango es amplio: desde el ritmo y la energía de "Give It To Me" hasta el caracterísitco sonido más acústico de este artista en el corte "Make Friends With Love". Todo ello aderezado con la maestría vocal del artista, una rara habilidad de la escena musical en nuestros días. Es capaz de moverse magistralmente entre los gruñidos guturales de Bobby Womack o los alegres arpegios estilo Sam Cooke. Influido por las grandes voces del soul, ha creado su propio registro personal ofreciéndonos una voz arraigada en las raíces más profundas pero con una sensibilidad contemporánea. Algunos le denominan "El nuevo príncipe del soul"... etiquetar a los artistas con tales apelativos nunca ha sido de mi agrado, lo único que si se puede afirmar es que es uno de los mejores cantantes que han aparecido en los últimos años y que, príncipe o no, se muestra digno heredero de la vieja escuela soul que representan Sam Cooke, Bobby Womack o Marvin Gaye. Su último trabajo no es sino una declaración convincente de su verdadera identidad artística. Aunque grandes esperanzas son el preludio de grandes decepciones y, es verdad, que personalmente esperaba más de este trabajo, la larga espera ha terminado, hemos atisbado la tierra prometida y podemos decir finalmente que ha merecido la pena. Recomendable.

 
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