Solomon Burke - Sermones de soul

Desde su regreso en el año 2002 con Don't Give Up On Me, se ha presentado como un artista capaz de trascender cualquier género. Formando equipo con cuatro renombrados productores ha editado cuatro discos eclécticos en los que explora rock, pop o country. Su interpretación extemporánea, como si de un predicador se tratara, ha permitido arrojar una nueva luz, a menudo sorprendente, sobre estas canciones, a la vez que nos regalaba con algunos de los mejores momentos de su carrera.

Su resurrección artística es digna de estudio, lo habitual es que estos genios acaben su trayectoria cantando sus éxitos de siempre en cualquier local de Las Vegas. No es su caso, ha sabido rodearse de lo mejor para dar una adecuada salida a esa hiperactividad que aparenta sufrir, sólo directamente proporcional a lo mayor y orondo que se está poniendo. El pasado mes de abril, editó Nothing’s Impossible, lo que supone una vuelta a sus raíces, al rock influido por el soul sureño con influencias gospel. Bajo la producción del legendario Willie Mitchell (fallecido a principos de año) forma un tándem sólido y vibrante que ha funcionado estupendamente. Y no es fácil encontrar el productor adecuado en los tiempos que corren teniendo en cuenta que el bueno de Solomon se curtió trabajando con gente de la talla de Jerry Wexler y Berns Bert. Mitchell ha revivido con acierto esa fórmula de los inicios de Solomon con la presencia atronadora de la sección de metales, del órgano y la sección rítmica de cuerda, un sonido respetuoso con la tradición pero correctamente actualizado. La voz de Solomon resuena como siempre imperial, mágica a pesar de los achaques de la edad. Nadie tiene en estos momentos su poderío vocal y su habilidad interpretativa, como si de un sermón se tratara, alargando cada letra, deletreando cada palabras y frase.

Este disco supone también la vuelta de Solomon como compositor, escribiendo (junto a Willie) la mayoría de los doce temas incluídos en el disco. Aunque su intuición y poderío vocal serían capaces de emocionarnos hasta con el material más mediocre, lo cierto es que precisamente la evidente insuficiente calidad de los temas incluidos dificulta sostener de manera adecuada el peso del álbum, que a la postre resulta un tanto plano. En todo caso, Solomon puede cantar lo que quiera, es una fuerza de la naturaleza, pero cuando se desliza hacia sus raíces del soul, su potente barítono resulta conmovedor, imperial, poderoso y convincente. Con esos estupendos arreglos instrumentales y una espectacular voz capaz de elevar a las alturas cada canción es suficiente garantía de que la música penetrará en tu corazón y alma. Y es que en el trono sólo se pueden sentar los más grandes, The King of Rock 'n' Soul.

 
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