Noel McKoy - Aferrarse a un pasado que no volverá

Como añoro aquella vieja escuela soulful en la que el fraseo era fundamental en la interpretación del artista, donde cada nota, cada palabra pretendía conmover y emocionar al oyente con aquellas composiciones escritas con el corazón y cantadas con el alma. De todo aquello hoy apenas si quedan restos del naufragio, la todo poderosa armada de la cultura rap y hip hop dibuja un futuro distinto para el rnb.

Afortunadamente aún quedan quienes como Noel creen que otro sonido, otra manera de entender la música es posible. A principios de los años noventa se dejó seducir por la fusión de sonidos que representaba el acid jazz (un servidor también), siendo vocalista del legendario grupo James Taylor Quartered. Hoy en día está considerado como uno de los grandes cantantes de soul de la escena británica, con una larga y distinguida carrera como compositor y vocalista de soul. El año pasado volvió a sus raíces musicales con la publicación de este álbum en el que nos proponía una agradable mezcla de northern soul y funk, muy al estilo del sonido filadelfia de los años setenta. Era una propuesta inofensiva, de calidad justita y reconozcámoslo, nada excepcional. El disco pasó casi inadvertido por el mercado británico. De hecho yo sólo tuve constancia de la existencia de Brighter Day, cuando fue incluido un tema en el disco recopilatorio Soul Steppers editado a principios de este año, una especie de homenaje a Gamble y Huff que pretendía relanzar la carrera de viejas glorias del soul de los setenta (ver video promocional).

Ahora vuelve a ser relanzado, con la empalagosa labor de producción de la leyenda del pop/soul británico Ian levine y J.P Maunick (el cerebro del grupo Incognito) que han tejido una colección de temas suaves, mezclando soul, gospel, funk y soul, al estilo de los setenta, donde asoman las influencias de Stevie Wonder, Chaka Kahan, Isley Brothers o los mismísimos The Beatles. A pesar de su carácter vintage (muy de mi gusto) o de la eficaz y emotiva voz de Noel es un disco que al final me ha dejado cierto regusto amargo. No se por qué, pero me da la impresión de estar ante un artista que quiere aferrarse a un pasado que no volverá. Recuerda a un muñeco roto añorando viejas glorias y que apoyado en mediocres composiciones rumia entre dientes "pueden tirar abajo el edificio, pero nunca podrán quitarme mi música".

 
©2009 Musicasoul | by TNB