Lee Fields - Emma Jean (2014)

Cuentan las crónicas que era un bochornoso lunes, en un estudio enterrado dentro de un viejo almacén (estudios de Dan Auerbach), cerca del puente de Queensboro (Nashville), donde parecía estar en marcha una sesión de grabación de música soul de los sesenta. Una banda de músicos (the Expressions) tocaban de manera  conjunta, en lugar de grabar individualmente cada parte por su cuenta, como suele ser habitual.

Al otro lado del cristal, había un ordenador Apple junto a la mesa de mezclas de 16 pistas, pero la música se está grabando en la cinta en lugar de un disco duro. A los mandos de la producción el conocido team neoyorkino Leon Michels y Jeff Silverman que en las últimas dos décadas se han construido una reputación como los chicos a quienes acudir si que quiere grabar discos que suenen con la autenticidad del soul sesentero o setentero (Aloe Blacc). Junto a ellos, Lee Fields, un cantante entrado en años, guía con su voz (y su corazón) a la banda para mantener de manera precisa el ritmo, no es necesaria ninguna caja de ritmo ni cualquier otro artificio tecnológico. Se está grabando Emma Jean, el último trabajo del nativo del estado sureño de North Carolina.

No es uno de tantos neófitos y conversos por interés que últimamente se suben al carro del retrosoul, asumen la pose Motown y simplemente esperan que la mercadotecnia haga el resto. Lee lleva cuatro décadas entre nosotros fiel a un estilo, erigiéndose en los últimos años en una de las figuras de referencia del género. Paradójicamente, quién es el espejo en el que muchos se miran, ha optado en su último trabajo por darle un empujón a su carrera ofreciéndonos algo diferente, una creativa mezcla entre lo moderno y lo tradicional. Emma Jean (título adoptado en honor a su madre) no resulta fácil de definir o etiquetar. Suena como una grabación de las de antes pero no es un disco soul sesentero al uso, añade elementos modernos de country-soul y blues-rock, alejándose claramente del áspero y estridente funk de su cautivador My World (2009), dándole mayor protagonismo al histórico sonido Hammond B3. Ha forjado un sonido soulful distinto, único, que no imita el sonido Motown, Fortune, Stax o Filadelfia, sino que crea una música que desciende lógicamente de esos linajes, mostrándonos de manera descarnada qué es la música negra.

En su quinta década en el negocio musical, con más de 15 álbumes editados, con el éxito tardío pero conseguido, Lee apuesta por ofrecernos algo distinto, personal, único y de calidad. Él representa como pocos la pasión, la esencia de la música soul/funk: energía, emoción pura y ritmos sexys. Cuando Lee Fields se sitúa delante de un micrófono, pone todo su corazón, alma y mente en todo lo que canta.  No sólo es fantástico escuchar el talento innegable del cantante, la ferviente pasión que inyecta en cada nota cantada, sino que su maravillosa banda -en el más puro estilo Dap Kings- con su percusión, metales y sus cuerdas apoyan lo suficiente a la voz Lee que asoma estupenda detrás de esa áspera línea del bajo. Es evidente que Emma Jean es el trabajo de un hombre que no tiene miedo de correr riesgos, incluso si el riesgo puede pesar más que la recompensa, como ya  le ocurriera en su desafortunado disco Treacherous (2011).

 
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