Tracey Harris: Terciopelo sonoro

Tracey Harris es una de esas artistas que, casi sin querer, se apoderan de uno poco a poco atrapándote por sus sedosas y aterciopeladas armonías musicales llenas de elegante y dulce soulful. Nacida y criada en Portland, empezó a deslumbrar en el coro de su escuela como solista por sus buenas cualidades vocales y por ese "algo" que te señala y te hace destacar del resto de los mortales.

Inspirada por la espiritualidad de Mahalia Jackson y Shirley Caesar, fue en 1986 cuando tuvo su primera oportunidad de mostrar de forma abierta sus cualidades vocales, gracias a su participación vocal en los coros del artista nominado a los Grammys Najee. Paciente, fue dirigiendo y encauzando sus energías hacia un destino musical espiritual. Asi en 1997 bajo el sello Pamplin Music publicó su álbum debut titulado "Keep On Believin", de estilo gospel contemporáneo, continuando en 1998 con una participación en un recopilatorio de 10 canciones espirituales junto a artistas de la Motown de la talla de Smokey Robinson, The Temptations o Boyz II Men, lo que le valió una nominación a los Grammys. Un largo paréntesis donde una vez más, Tracey Harris se mantuvo paciente, aletargada, esperando nuevas fuerzas e inspiración que la hicieran resurgir y retomar su pasión por la música. Su participación como vocalista, en la primavera del 2007, con el original grupo Pink Martini, la "pequeña orquesta de Portland", le devolvió a los escenarios con fuerzas renovadas y con la ilusión necesaria para que se planteara el poder regresar y continuar su faceta de artista solista.

De esta forma a finales del año pasado y bajo el sello Woodsway Records, nos presentó su segundo disco titulado "Love 365". Once canciones sin estridencias ni sobresaltos, donde cada canción desembarca sin oleaje con una sensación de calma controlada. Temas de amor y relaciones personales positivos, escritos por ella misma junto a su marido. Una producción sencilla que compacta con la dulce y perfección de sus cualidades vocales. Un sonido soulful con suaves toques jazz que hace que te olvides de la prisas y los problemas, una instrumentación delicada -en foma de terciopelo sonoro- que te incita a dejarte llevar por un vertiginoso y a la vez sereno salto al vacio donde todo parece ralentizarse. Es imposible poder resaltar una canción por encima de otra, desde la delicada "What I Offer You" -voz y piano- hasta la envolvente "Precious Friend", todas tienen su encanto y atractivo, todas consiguen ocupar un placentero hueco en nuestro interior. No, no se trata de un disco que conseguirá escalar las listas de éxito, ni conseguirá grandes ventas, pero si te gusta la música hecha con buen gusto, bella, emotiva y elegante, este disco es el complemento perfecto y contiene las dosis necesarias que nivelaran tu ansiedad, aportando sosiego y placidez. Sin ninguna duda hará que te sientas bien y te olvides durante su escucha del estrés y las prisas cotidianas.

 
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